Los problemas del sueño y el párkinson

Los problemas del sueño y el párkinson tienen más relación de la que pensamos. El insomnio, las pesadillas; son quejas recurrentes entre las personas con párkinson.

Las alteraciones del sueño son un problema común en la enfermedad de párkinson y pueden afectar significativamente la calidad de vida. Entre los problemas más frecuentes se encuentran el insomnio, la somnolencia diurna excesiva, las pesadillas, hablar en sueños y moverse bruscamente durante la noche. Comprender estos trastornos y tomar medidas para manejarlos puede ayudar a mejorar el descanso y el bienestar general.

Mantener una rutina de horarios fijos para acostarse y despertarse es fundamental para mejorar la calidad del sueño. Es recomendable:

  • Evitar las siestas largas durante el día.
  • Reducir el consumo de cafeína y pantallas antes de dormir.
  • Crear un ambiente tranquilo y cómodo en la habitación.
  • Practicar técnicas de relajación antes de acostarse.

Es fundamental comunicar cualquier problema del sueño al neurólogo, ya que algunos síntomas pueden mejorar ajustando la medicación. Un tratamiento personalizado puede marcar la diferencia y reducir los efectos negativos del párkinson en el descanso nocturno.
La actividad física y mental también juega un papel clave en la regulación del sueño. Ejercitarse dentro de las posibilidades de cada persona ayuda a reducir la ansiedad y mejora la calidad del sueño. Asimismo, mantener la mente ocupada con actividades cognitivas favorece una mejor higiene del sueño y evita el sedentarismo.
En definitiva, aunque los problemas del sueño son frecuentes en el párkinson, existen estrategias para minimizarlos y mejorar el descanso. Con una rutina adecuada, la orientación del neurólogo y la actividad física y mental adaptada, es posible conseguir un sueño reparador y mejorar la calidad de vida.

Los problemas del sueño y el párkinson

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